El centenario
El centenario LA misma decoración del acto primero. Es por la tarde.
Doña Marcíala está sentada tranquila y santamente. Dentro se oye a Eulalia, que se acerca a la sala cantando la famosa jota de «La Bruja».
EULALIA.
Como los pájaros cantan...
como los pájaros cantan...
DOÑA MARCIALA. ¡Cualquiera le da una pena a esa chiquilla!
EULALIA.
...la pena de sus amores,
así canto yo la jota
para aliviar mis dolores...
Como los pájaros cantan...
Sale por la puerta de la izquierda.
¡Ah! que estaba usted aquí.
DOÑA MARCIALA. Oyéndote.
EULALIA. Sí que hay que oírme. Tengo un oído enfrente del otro. Tome usted la llave del chinero. He sacado la vajilla fuerte: la de las listitas azules.
DOÑA MARCIALA. ¡Ajajá!