El sobrino de Dios
El sobrino de Dios Purito retrocedió, sintiendo que las miradas de la multitud lo seguÃan como cuchillos. Esa noche, sentado en su cama, reflexionó en voz alta:
—¿Qué demonios estoy haciendo?
La devoción de la gente lo asfixiaba, pero habÃa algo peor: un germen de duda que crecÃa dentro de él. ¿Y si realmente tenÃa algún tipo de conexión divina? ¿Y si estaba destinado a algo más grande? Su vida ya no era suya, y por primera vez entendió lo que significaba cargar con el peso de un papel que no eligió.
Purito habÃa pasado semanas atrapado en una tormenta de dudas. La presión del pueblo, las expectativas de su familia, y las preguntas que no dejaban de rondar su mente lo tenÃan al borde del colapso. Se habÃa sumergido en los textos sagrados, buscando alguna señal, algún indicio que le ayudara a entender si realmente era quien todos decÃan que era. Pero cada página que leÃa solo profundizaba su confusión.
Una noche, incapaz de dormir, decidió visitar al cura del pueblo. El sacerdote lo recibió con una mezcla de curiosidad y preocupación.
—Purito, hijo, ¿qué te trae por aquà tan tarde?
