Corazón

Corazón

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—¡Ah, no! —respondió él—. ¿Es que no ves cómo tiemblo? —y enseñó sus manos—. Esto es un mal indicio. Me acometió el temblor hace tres años, estando en clase. Al principio no hice caso, creyendo que se me pasaría; pero no ha sido así, sino que ha ido en aumento. ¡Aquel día, cuando por primera vez hice un garrapato en el cuaderno de un chico fue un golpe mortal para mí, puedes creerlo! Aún seguí dando clase por cierto tiempo, pero llegó un momento en que ya no me fue posible continuar. Al cabo de sesenta años dedicados a la enseñanza tuve que despedirme de la escuela, de los alumnos y del trabajo. Y lo sentí muchísimo, como puedes figurarte. La última vez que di clase me acompañaron todos a casa y me festejaron; pero yo estaba triste, comprendiendo que se me acababa la vida. El año antes había perdido a mi esposa y a mi hijo único, que murió de apendicitis. No me quedaron más que dos nietos campesinos. Ahora vivo con algunos cientos de liras que me dan de pensión. No hago nada, y los días parece que no tienen fin. Mi única ocupación, ya lo ves, es hojear mis viejos libros de escuela, colecciones de periódicos y diarios escolares, así como algunos libros que me han regalado… Míralos —dijo señalando la biblioteca—; ahí están mis recuerdos, todo mi pasado… No me queda otra cosa en el mundo. —Luego, en tono repentinamente jovial, dijo—: Te voy a proporcionar una grata sorpresa, querido Bottini.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker