Corazón
Corazón Entretanto cantaban, y lo hacían con sus vocecitas delicadas, dulces y tristes, que llegaban al alma, mostrándose muy contentos porque la maestra los elogió al terminar. Mientras pasaban por los bancos, le besaban las manos y los brazos para demostrar su gratitud a quien tanto se desvela por ellos. Y es que, además de reconocidos, esos pobrecitos son muy cariñosos. Y algunos son listos y estudian con notable provecho, según me dijo la maestra, que es joven y agraciada, mostrando su bondad en el semblante, pero con cierto aire de tristeza, como reflejo de las desventuras que ella acaricia y consuela. ¡Meritísima muchacha! Entre todos los que se ganan la vida con su trabajo, no hay nadie que lo haga más santamente que tú.
TU MADRE