Corazón
Corazón —No debes considerar al ejército como un bonito espectáculo. Todos esos jóvenes, pletóricos de vida y de esperanzas, pueden ser llamados en cualquier momento para defender al país y quedar muertos en pocas horas por la metralla enemiga. Cada vez que oigas gritar con motivo de una fiesta: «¡Viva el ejército! ¡Viva Italia!», figúrate también los campos de batalla cubiertos de cadáveres y anegados en sangre, pues entonces los vítores al ejército te saldrán de lo más profundo del corazón y te parecerá más severa y grandiosa la imagen de Italia.