La clave de las llaves
La clave de las llaves El detective se encuentra en su momento más oscuro: su jefe lo despide, la policía amenaza con arrestarlo, y fuerzas desconocidas lo presionan para que abandone el caso. La investigación ha tocado intereses tan profundos que parece imposible seguir sin ser aniquilado.
La investigación de Esquius ha tocado fibras tan profundas que siente el peso de cada paso. Los obstáculos se amontonan a medida que su jefe, finalmente, lo despide sin miramientos, dejándolo en una situación vulnerable y sin el respaldo de una agencia. Biosca, su jefe, lo observa con una mueca de desprecio mientras le entrega sus últimos pagos. “No sé qué creías que ibas a ganar con esto, Ángel. No puedes luchar contra ese tipo de poder. Sólo te traerá problemas.”
Pero el despido es solo el principio. La policía, que había ignorado el caso de Mary al principio, ahora parece más interesada en hacerle la vida imposible. Un oficial de alto rango lo espera en la entrada de su vieja agencia y lo aborda sin rodeos: “Detective Esquius, hemos recibido informes sobre sus métodos en este caso, y me temo que, si insiste en involucrarse en asuntos delicados, tendremos que proceder con cargos formales.” La amenaza es clara, y Esquius sabe que cualquier paso en falso podría costarle mucho más que su empleo. Sin embargo, la advertencia no hace más que avivar su determinación.
