Proyecto Hail Mary (Proyecto Fin del Mundo)
Proyecto Hail Mary (Proyecto Fin del Mundo) Curioseé entre el material de laboratorio hasta que encontré lo que necesitaba: nanojeringuillas. Eran raras y caras, pero el laboratorio las tenÃa. Básicamente eran agujas minúsculas, Ãnfimas. Lo bastante pequeñas y lo bastante afiladas para pinchar microorganismos. PodÃas sacar mitocondrias de una célula viva con una de esas.
Vuelta al microscopio.
—Está bien, pequeños depravados. Estáis hechos a prueba de radiación, os lo concedo. Pero ¿y si os pincho en la cara?
Normalmente una nanojeringuilla se controlarÃa con un equipo muy afinado. Pero solo querÃa dar unas cuchilladas y no me importaba la integridad de la herramienta. Cogà el engarce (el punto por donde normalmente estarÃa montado en la máquina de control) y puse la aguja a la vista en el microscopio. Las llamaban nanojeringuillas, pero en realidad tenÃan unos 50 nanómetros de ancho. Aun asÃ, la aguja era minúscula comparada con el enorme astrófago de 10 micrómetros, unas doscientas veces más pequeña que la anchura de la célula.
Pinché un astrófago con la aguja y lo que ocurrió a continuación no fue nada que pudiera haber esperado. Primero, la aguja penetró. Ninguna duda en ese sentido. Pese a toda su resistencia a la luz y el calor, aparentemente, un astrófago no era mejor que cualquier otra célula para enfrentarse a cosas afiladas.