Proyecto Hail Mary (Proyecto Fin del Mundo)
Proyecto Hail Mary (Proyecto Fin del Mundo) Los australianos ya habían descubierto que el interior de un astrófago no era muy diferente al de formas de vida de la Tierra. Necesitaba carbono y oxígeno para formar las proteínas complejas requeridas para el ADN, las mitocondrias y todo el otro material curioso que se encuentra en las células. Hay mucho hidrógeno en el Sol. Pero los otros elementos no están presentes. Así que el astrófago migra a la fuente más cercana de suministro de dióxido de carbono: Venus.
Primero, sigue líneas de campos magnéticos y va directo al Polo Norte del Sol. Tiene que hacer eso, o la luz del Sol sería demasiado cegadora para que el astrófago encontrara Venus. E ir directo desde el polo significa que el astrófago tendrá una visión completa del camino orbital completo de Venus: ninguna porción del planeta quedará bloqueada por el Sol.
Ah, y por eso el astrófago es tan inconsistente al reaccionar con campos magnéticos. Solo se preocupa por ellos al principio mismo de su viaje y en ningún otro momento.
Luego busca la inmensa firma espectral de dióxido de carbono de Venus. Bueno, no la «busca». Es probablemente más una cuestión simple de estímulo-respuesta iniciada por las bandas de luz de 4,26 y 18,31 micrómetros. De todos modos, una vez que «ve» Venus, va directo a por él. El camino que toma —alejándose en línea recta del polo solar para luego girar directamente hacia Venus— es la línea Petrova.