Proyecto Hail Mary (Proyecto Fin del Mundo)
Proyecto Hail Mary (Proyecto Fin del Mundo) Stratt y yo no habíamos hablado desde la noche de la explosión. Ella había tenido que ponerse al frente de una investigación ad hoc del desastre. Era algo que no podía esperar: si el accidente lo había causado algún procedimiento o equipo que iba a estar en la misión, necesitábamos saberlo. Yo quise participar, pero Stratt no me lo permitió. Alguien tenía que seguir ocupándose de diversos inconvenientes menores de la Hail Mary de los que estaba informando el equipo de la ESA.
Stratt me miró directamente a mí. Dimitri jugó con algunos papeles: probablemente un diseño para una mejora del giropropulsor. La doctora Lokken, la indómita noruega que había diseñado la centrifugadora, tamborileó con sus dedos en la mesa. La doctora Lamai llevaba su bata de laboratorio, como siempre. Su equipo había perfeccionado un robot médico completamente automatizado y probablemente recibiría un Premio Nobel algún día. Si la Tierra sobrevivía el tiempo suficiente. Incluso Steve Hatch, el loco canadiense que inventó las sondas de los escarabajos, estaba presente. Él, al menos, no parecía incómodo. Solo trabajaba con una calculadora. No tenía papeles delante. Únicamente la calculadora.
También estaban presentes el comandante Yáo y la ingeniera Iliujina. Yáo mostraba su habitual aspecto severo, e Iliujina no tenía ninguna bebida en la mano.
—¿Llego tarde? —pregunté.