Quédate conmigo...
QuĂ©date conmigo... —Lo harás —dijo Jack, inclinándose hacia ella—. Pero primero necesito que confĂes en mĂ.
La intriga que Jack habĂa sembrado en su mente creciĂł como una semilla bajo la luz tenue de sus palabras. Kate no sabĂa en quĂ© se estaba metiendo, pero sĂ sabĂa una cosa: no habĂa vuelta atrás.
Los dĂas comenzaron a difuminarse en una rutina frenĂ©tica mientras Kate equilibraba su vida entre las sombras de su trabajo en el club y las misiones secretas con Jack. Cada noche, al quitarse el maquillaje frente al espejo, sentĂa cĂłmo su reflejo se desvanecĂa poco a poco. Algo dentro de ella estaba cambiando, pero no sabĂa si era para bien o para mal.
Una noche, mientras seguĂa a Lena por las estrechas calles del Village, algo diferente ocurriĂł. Lena no estaba sola. Caminaba junto a un hombre alto, con un andar calculado y una expresiĂłn que transmitĂa peligro. Kate decidiĂł acercarse lo suficiente para escuchar la conversaciĂłn, pegándose a la pared de un callejĂłn oscuro.
—¿Lo tienes? —preguntó el hombre, su voz como una cuchilla afilada.
—Está asegurado —respondiĂł Lena. Su tono era sereno, pero habĂa una tensiĂłn subyacente.
—Más te vale, porque si fallas, no habrá otra oportunidad.