Quédate conmigo...
Quédate conmigo... Pero justo cuando pensaba que las cosas podÃan estar mejorando, un coche negro se detuvo frente a ellos y tres hombres armados salieron.
—Dame el paquete —ordenó uno de ellos, apuntando directamente a Jack.
Kate retrocedió, el paquete aún en sus manos, mientras Jack alzaba las suyas con calma.
—Kate, corre —le dijo, su voz más firme que nunca.
Ella dudó por un instante, pero luego giró sobre sus talones y corrió, con el paquete apretado contra su pecho. En su interior sabÃa que esto no era el final, sino el principio de algo mucho más oscuro.
La noche parecÃa tragarse a Kate mientras corrÃa por las calles desiertas, el paquete presionando contra su pecho como un recordatorio de que algo mucho más grande la perseguÃa. Su mente estaba dividida: una parte de ella querÃa regresar por Jack, pero otra, más instintiva, sabÃa que detenerse significarÃa el fin.
Finalmente, se refugió en un almacén abandonado a unas cuadras de distancia. El silencio del lugar era opresivo, roto solo por su respiración acelerada. Deslizó el paquete de sus manos temblorosas y lo abrió. En su interior encontró un dispositivo pequeño, extraño, que parecÃa una combinación de tecnologÃa avanzada y algo que no podÃa identificar.
