Quédate conmigo...
Quédate conmigo... —Porque lo que ellos buscan es demasiado peligroso. Si consiguen ese dispositivo, no quedará nadie para detenerlos.
Antes de que Kate pudiera responder, un estruendo sacudió la habitación. Las ventanas estallaron en mil pedazos, y un grupo de hombres armados irrumpió.
Jack reaccionó de inmediato, disparando mientras gritaba:
—¡Kate, corre!
Ella no necesitaba más indicaciones. Con el dispositivo apretado en su mano, salió corriendo hacia la salida trasera, sabiendo que dejar a Jack atrás era lo más difícil que había hecho en su vida.
El viento frío de la madrugada golpeaba el rostro de Kate mientras corría sin rumbo, sus pasos resonando como disparos en el callejón desierto. El dispositivo seguía en su mano, como si ardiera, recordándole el caos que acababa de dejar atrás. Las palabras de Jack reverberaban en su mente: "Corre."
Pero, ¿a dónde?
Un disparo perforó el aire a su espalda, impactando contra una farola cercana. Kate se detuvo en seco, su corazón latiendo desbocado. Volteó, pero no vio a nadie. Solo sombras que parecían moverse a su alrededor.
—¡No puedes escapar, Kate! —gritó una voz masculina, cargada de furia y desesperación.
