Biblia Nueva Traduccion Viviente
Biblia Nueva Traduccion Viviente 4 El rey se cubrió el rostro con las manos y seguía llorando: ¡Oh, Absalón, hijo mío! ¡Oh, Absalón, hijo mío, hijo mío!
5 Entonces Joab fue a la habitación del rey y le dijo: Hoy salvamos su vida y la de sus hijos e hijas, sus esposas y concubinas. Sin embargo, al actuar de esa forma hace que nos sintamos avergonzados de nosotros mismos.
6 Parece que usted ama a los que lo odian y odia a los que lo aman. Hoy nos ha dejado muy en claro que sus comandantes y sus tropas no significan nada para usted. Pareciera que si Absalón hubiera vivido y todos nosotros estuviéramos muertos, estaría contento.
7 Ahora salga y felicite a sus tropas porque si no lo hace, le juro por el SEÑOR que ni uno solo de ellos permanecerá aquí esta noche. Entonces quedará peor que antes.
8 Así que el rey salió y tomó su lugar a las puertas de la ciudad y, a medida que se corría la voz por la ciudad de que él estaba allí, todos iban a él. Mientras tanto, los israelitas que habían apoyado a Absalón huyeron a sus casas.
9 Y por todas las tribus de Israel había mucha discusión y disputa. La gente decía: El rey nos rescató de nuestros enemigos y nos salvó de los filisteos, pero Absalón lo echó del país.