Biblia Nueva Traduccion Viviente
Biblia Nueva Traduccion Viviente 25 Apenas Jehú terminó de sacrificar la ofrenda quemada, les ordenó a sus guardias y oficiales: ¡Entren y mátenlos a todos! ¡Que no escape nadie! Así que los guardias y oficiales los mataron a filo de espada y arrastraron los cuerpos fuera[ai]. Luego los hombres de Jehú entraron en la fortaleza más recóndita[aj] del templo de Baal
26 y sacaron a rastras la columna sagrada[ak] que se usaba para rendir culto a Baal y la quemaron.
27 Destrozaron la columna sagrada, demolieron el templo de Baal y lo convirtieron en un baño público; y así quedó hasta el día de hoy.
28 De esa forma, Jehú destruyó todo rastro del culto a Baal en Israel.
29 Sin embargo, no destruyó los becerros de oro que estaban en Betel y en Dan, con los cuales Jeroboam, hijo de Nabat, había hecho pecar a Israel.
30 No obstante, el SEÑOR le dijo a Jehú: Hiciste bien al seguir mis instrucciones de destruir a la familia de Acab. Por lo tanto, tus descendientes serán reyes de Israel hasta la cuarta generación;
31 pero Jehú no obedeció con todo el corazón la ley del SEÑOR, Dios de Israel. Se negó a abandonar los pecados que Jeroboam hizo cometer a Israel.
Muerte de Jehú