Biblia Nueva Traduccion Viviente
Biblia Nueva Traduccion Viviente 36 Más tarde, Simón y los otros salieron a buscarlo.
37 Cuando lo encontraron, le dijeron: —Todos te están buscando.
38 Jesús les respondió: —Debemos seguir adelante e ir a otras ciudades, y en ellas también predicaré porque para eso he venido.
39 Así que recorrió toda la región de Galilea, predicando en las sinagogas y expulsando demonios.
Jesús sana a un leproso
40 Un hombre con lepra se acercó, se arrodilló ante Jesús y le suplicó que lo sanara. —Si tú quieres, puedes sanarme y dejarme limpio —dijo.
41 Movido a compasión[i], Jesús extendió la mano y lo tocó. —Sí quiero —dijo—. ¡Queda sano!
42 Al instante, la lepra desapareció y el hombre quedó sano.
43 Entonces Jesús lo despidió con una firme advertencia:
44 —No se lo cuentes a nadie. En cambio, preséntate ante el sacerdote y deja que te examine. Lleva contigo la ofrenda que exige la ley de Moisés a los que son sanados de lepra[j]. Esto será un testimonio público de que has quedado limpio.