Biblia Nueva Traduccion Viviente
Biblia Nueva Traduccion Viviente 35 Algunos que pasaban por allí entendieron mal y pensaron que estaba llamando al profeta Elías.
36 Uno de ellos corrió y empapó una esponja en vino agrio, la puso sobre una caña de junco y la levantó para que él pudiera beber. ¡Esperen! —dijo—. ¡A ver si Elías viene a bajarlo!
37 Entonces Jesús soltó otro fuerte grito y dio su último suspiro.
38 Y la cortina del santuario del templo se rasgó en dos, de arriba abajo.
39 El oficial romano[dz] que estaba frente a él[ea], al ver cómo había muerto, exclamó: ¡Este hombre era verdaderamente el Hijo de Dios!
40 Algunas mujeres miraban de lejos, entre ellas, María Magdalena, María (la madre de Santiago el menor y de José[eb]), y Salomé.
41 Eran seguidoras de Jesús y lo habían cuidado mientras estaba en Galilea. También estaban allí muchas otras mujeres que habían venido con él a Jerusalén.
Entierro de Jesús
42 Todo eso sucedió el viernes —el día de preparación[ec]— anterior al día de descanso. Al acercarse la noche,
43 José de Arimatea se arriesgó y fue a ver a Pilato y pidió el cuerpo de Jesús. (José era miembro honorable del Concilio Supremo y esperaba la venida del reino de Dios).