Biblia Nueva Traduccion Viviente
Biblia Nueva Traduccion Viviente 34 ¡Oh, Jerusalén, Jerusalén, la ciudad que mata a los profetas y apedrea a los mensajeros de Dios! Cuántas veces quise juntar a tus hijos como la gallina protege a sus pollitos debajo de sus alas, pero no me dejaste.
35 Y ahora, mira, tu casa está abandonada. Y no volverás a verme hasta que digas: «Bendiciones al que viene en el nombre del SEÑOR[cs]».
Jesús sana en el día de descanso
1 Cierto día de descanso, Jesús fue a cenar en la casa de un líder de los fariseos, y la gente lo observaba de cerca.
2 Había allí un hombre que tenía hinchados los brazos y las piernas[ct].
3 Jesús preguntó a los fariseos y a los expertos de la ley religiosa: ¿Permite o no la ley sanar a la gente el día de descanso?
4 Como ellos se negaron a contestar, Jesús tocó al hombre enfermo, lo sanó y lo despidió.
5 Después se dirigió a ellos y dijo: ¿Quién de ustedes no trabaja el día de descanso? Si tu hijo[cu] o tu buey cae en un pozo, ¿acaso no corres para sacarlo?
6 Una vez más, ellos no pudieron responder.
Jesús enseña acerca de la humildad