Biblia Nueva Traduccion Viviente
Biblia Nueva Traduccion Viviente 22 Luego los cascos de los caballos martillaron el suelo: el galope resonante de los poderosos corceles de SÃsara.
23 «Que sean malditos los habitantes de Meroz —dijo el ángel del SEÑOR—. Que sean completamente malditos, porque no vinieron para ayudar al SEÑOR, para ayudar al SEÑOR contra los poderosos guerreros».
24 La más bendita entre las mujeres es Jael, la esposa de Heber, el ceneo. Bendita sea más que todas las mujeres que viven en carpas.
25 SÃsara le pidió agua, y ella le dio leche. En un tazón digno de nobles, le trajo yogur[p].
26 Después tomó una estaca con la mano izquierda, y con la derecha, el martillo del trabajador. Golpeó a SÃsara con el martillo y le aplastó la cabeza; con un terrible golpe le atravesó las sienes.
27 Él se desplomó, cayó, quedó inmóvil, tendido a sus pies; y allà donde cayó, quedó muerto.
28 Por la ventana se asomó la madre de SÃsara. Desde la ventana esperaba su regreso mientras decÃa: «¿Por qué tarda tanto en llegar su carro? ¿Por qué no oÃmos el sonido de las ruedas del carro?».
29 Sus sabias mujeres le responden, y ella se repite estas palabras a sà misma: