Biografia de Confucio
Biografia de Confucio Las desgracias, al igual que la fortuna, sólo llegan cuando las hemos buscado con nuestros actos. Cuando el cielo nos envía calamidades, podemos superarlas; cuando las hemos buscado nosotros mismos, sucumbiremos ante ellas. Quien no haya sentido nunca compasión hacia los demás no es en verdad un hombre, tampoco puede ser considerado verdadero hombre quien jamás haya experimentado los sentimientos de vergüenza y aversión; el que no posea los sentimientos de abnegación y respeto no puede ser considerado verdadero hombre; quien no distinga lo verdadero de lo falso, lo justo y lo injusto, no es un hombre. Nada es más digna de admiración en un hombre noble que el saber aceptar e imitar las virtudes de los demás. Lo que hagáis, a vosotros os pertenece; yo sólo debo responder de mis propios actos.
Para la defensa de un reino no son suficientes ni las fortificaciones que se construyan, ni los obstáculos naturales que representan las montañas y los ríos, ni la abundancia de armas. La mejor defensa de un reino consiste en la decidida voluntad de sus habitantes, la cual se conquista mediante un gobierno humanitario y justo.
Quien ocupa un cargo público y no puede cumplir con sus obligaciones debe dimitir. Si un medicamento no altera el organismo del enfermo, tampoco producirá la curación.