Biografia de Velazquez
Biografia de Velazquez El infante disfruta el papel que siempre han tenido los hermanos de los reyes: encontrarse en la cúspide de la pirámide social, con todas sus ventajas y sin los inconvenientes del gobierno. Algo así parece indicar el gesto elegante y displicente, casi de dandy, de este hombre que mira desdeñoso y de cuya personalidad sabemos poco.
La composición sigue el modelo de retrato de corte fijado en tiempos de Felipe II, a través de Alonso Sánchez Coello, retratista del rey, y de sus seguidores: una figura de pie en un interior. Sin embargo Velázquez introduce cambios para lograr mayor sobriedad y concentración. Elimina todo lo accesorio: no hay bufones que acompañen al infante ni cortinas o columnas que ennoblezcan el lugar. Al pintor le basta con una pared desnuda y la propia actitud del retratado para dejar clara cuál es su posición en la sociedad española.
El traje negro se anima con brillos y matices que permiten ver las calidades de la materia, gracias a pequeñas pinceladas superficiales y con poca pasta. El guante, tan importante como el rostro, es un trozo de pintura empastada y suelta que enseñará mucho a los pintores posteriores, sobre todo a los del siglo XIX.