Biografia de Velazquez
Biografia de Velazquez El cuadro guarda bastante relación con el retrato del mismo escultor que hizo Francisco Varela, cuando Montañés tenÃa cuarenta y siete años, y que conserva el Ayuntamiento de Sevilla: visto de tres cuartos y trabajando -esta vez en una pequeña figura mitológica-, la postura del cuerpo es idéntica y la mano aún más.
Sin embargo en el cuadro de Velázquez, Montañés no aplica el palillo al barro. La mano está detenida, como la de Velázquez en Las Meninas, y el escultor piensa lo que va a hacer, quizá mira al modelo antes de seguir trabajando. Porque la escultura, como la pintura para Velázquez, es un arte mental, que requiere la intervención del pensamiento como base y no sólo los cinceles y el buril.
Algo asà defiende un escritor español contemporáneo de ambos, Diego de Saavedra Fajardo en la ciudad imaginaria que describe en su República literaria y donde aparecen artistas:
Las voces y disputas del uno y el otro (Lisipo y Apeles) habrÃan pasado a prudencia, si Miguel Angel, como tan gran pintor y escultor, no los despartiera, mostrando en tres cÃrculos que se cortaban entre sÃ, que estas dos artes y la Arquitectura eran iguales, dándose fraternalmente las manos las unas a las otras.