Biografia de Velazquez
Biografia de Velazquez Este tema es uno de los más representados en el arte occidental y, como la crucifixión o la adoración de los magos, permite pocas variaciones. En este sentido el cuadro recuerda obras anteriores, de Durero, El Greco y Rubens, entre otros. Sin embargo se aparta de todos ellos por los personajes y las actitudes.
Aunque Velázquez idealiza a sus figuras para situarlas al nivel celestial, no dejan de ser modelos reales los que pinta y sus expresiones son en el mismo sentido reales: medidas, sobrias. Hay una enorme seriedad y contención en el cuadro; todos los personajes están concentrados en la acción que llevan a cabo y eso le da un carácter sacral que no tienen las movidas escenas de Rubens.
Los colores que emplea Velázquez en este cuadro no son convencionales: hay una entonación general roja, casi de sangre. Esto, unido a la forma que configuran las tres personas, hace pensar en un corazón, algo quizá relacionado con el culto al corazón de María que San Francisco de Sales difundía desde 1611.
Velázquez pinta con pinceladas rápidas y pintura muy ligera; modifica sobre la marcha, pinta unos objetos encima de otros, aboceta las manos y deja los rostros un tanto borrosos. Da las luces con toques de pincel manchado de blanco, consiguiendo brillos asombrosos como el de la bola transparente que lleva Dios Padre en la mano izquierda.