Bushido, el código samurai
Bushido, el código samurai Fuentes del bushido
Empezaré por el budismo, que proporciona un sentimiento de serena confianza en el destino, una tranquila sumisión a lo inevitable, un estoico aplomo ante el peligro o la adversidad, ese desprecio por la vida y cordialidad con la muerte. Un gran maestro de esgrima[54], al ver que su pupilo ya dominaba su arte, le dijo: «A partir de ahora, mi instrucción debe dar paso a la enseñanza del zen». «Zen» es el término japonés equivalente a Dhyâna, que «simboliza el esfuerzo humano para alcanzar, a través de la meditación, regiones del pensamiento que están más allá de la expresión verbal»[55]. Emplea el método de la contemplación, y su fin, hasta donde yo sé, es estar convencido de que hay un principio que rige todos los fenómenos y, a ser posible, del propio absoluto[56]; y, en consecuencia, para ponerse en armonía con ese absoluto. Definida así, la enseñanza era más que el dogma de una secta, y quienes alcanzan la percepción del absoluto, se elevan por encima de lo mundano y abren los ojos «a un nuevo cielo y a una nueva Tierra».
