Bushido, el código samurai
Bushido, el código samurai Veracidad y sinceridad
Sin veracidad y sinceridad, la cortesía es solo farsa y apariencia. «El decoro llevado más allá de los límites correctos —dice Masamune—,[159] se convierte en una mentira». Un antiguo poeta superó a Polonio[160] en el consejo que da: «Sé fiel a ti mismo, si en tu corazón no te apartas de la verdad, sin necesidad de rezar, los dioses te protegerán»[161]. La apoteosis de la sinceridad a la que Confucio da expresión en la Doctrina de la Medianía, le atribuye poderes trascendentales, casi identificándolos con lo Divino. «La sinceridad es el principio y el fin de todas las cosas; sin sinceridad no habría nada»[162]. Después trata con elocuencia sobre su naturaleza trascendental y perdurable, sobre su poder para producir cambios sin movimiento, y, a través de su mera presencia, lograr su propósito sin esfuerzo. A partir del ideograma chino para sinceridad, que es una combinación de «palabra» y «perfecto»[163], uno se siente tentado a trazar un paralelismo entre este y la doctrina neoplatónica del Logos; a tal altura se eleva el sabio en su inusitado vuelo místico[164].
