Cantar de mío Cid
Cantar de mío Cid Ya se queda todo esto por el Cid bien arreglado, y con Minaya Álvar Fáñez se seguía aconsejando: “Si os parece, Minaya, querría hacer un estado de los hombres que aquí están y algo conmigo ganaron: los pondremos por escrito y todos serán contados, si alguno quiere ocultarse o si de menos le echamos tendrá que volver su parte a estos mis buenos vasallos que me guardan a Valencia por sus murallas rondando”.
A lo cual dijo Minaya: “Es consejo muy sensato”.