Cantar de mío Cid
Cantar de mío Cid Dijo entonces don Alfonso: “Recíbolos de buen grado.
Agradezco a Mío Cid este don que me ha enviado.
Espero que llegue el día en que por mí sea premiado”.
Esto a muchos les plació y besáronle las manos.
Al conde García Gómez mucho aquello le ha pesado, él y diez parientes suyos allí a un lado se apartaron.
“Es maravilla del Cid que su honra crezca tanto; con la honra que él se gana estamos muy afrentados.
¡Qué fácilmente que vence reyes moros en el campo, como si estuvieran muertos él les quita sus caballos!
Raro sería si de esto no nos viniera algún daño”.