Cantar de mío Cid
Cantar de mío Cid “Mucho que os lo agradezco, como a mi rey y señor, vos me casáis a mis hijas, no soy quien las casa yo”.
La palabra está empeñada, las promesas dadas son, al otro día de mañana, en cuanto saliere el sol, cada cual se tornará allí de donde salió.
Grandes cosas hizo entonces Mío Cid Campeador, vierais allí gruesas mulas, palafrenes de valor, tantas buenas vestiduras que de mucho coste son, todo aquello de regalo el Cid Ruy Díaz lo dio a aquellos que se lo piden, y a nadie dijo que no.
Sesenta de sus caballos regala el Campeador.
Muy contentos se van todos de aquella gran reunión, tenían que separarse, que ya la noche llegó.
El rey a los dos infantes de la mano los cogió, y así se los fue a entregar a Mío Cid Campeador.
“Aquí tenéis vuestros hijos, pues que yernos vuestros son: desde hoy como queráis, Mío Cid, mandadlos vos; que os sirvan como padre y os guarden como señor”.
“Mucho lo agradezco, rey. Quiero aceptar vuestro don.
Dios que en los cielos está os dé muy buen galardón”.