Cantar de mío Cid
Cantar de mío Cid El Cid alcanza y mata a Búcar
Gana la espada Tizón
De sus tiendas les arrojan y persiguiéndoles van: Vierais allí tantos brazos con sus lorigas cortar, tantas cabezas con yelmo por aquel campo rodar y los caballos sin amo correr de aquí para allá.
Aquella persecución siete millas fue a durar.
Mío Cid a aquel rey Búcar a los alcances le va:
“Vuélvete, Búcar, decía, viniste de allende el mar y al Cid de la barba grande cara a cara has de mirar, los dos, hemos de besarnos, pactaremos amistad.”
Repuso Búcar: “¡Que Dios confunda a un amigo tal!
Espada tienes en mano y te veo espolear,
se me figura que quieres en mí tu espada ensayar.
Mas si no cae mi caballo y ningún tropiezo da, no te juntarás conmigo como no sea en el mar.”
Responde entonces el Cid: “Esto no será verdad.”
Buen caballo tiene Búcar, grandes saltos le hace dar, pero Babieca el del Cid a los alcances le va.