Cantar de mío Cid
Cantar de mío Cid El Cid envía con sus hijas a Félez Muñoz
Último adiós. El Cid torna a Valencia
Los viajeros llegan a Molina
Abengalbón les acompaña a Medina
Los infantes piensan matar a Abengalbón
“¿Dónde estás, sobrino mío, dónde estás, Félez Muñoz?
Primo de mis hijas eres, quiéreslas de corazón; mando que vayas con ellas hasta el mismo Carrión, que veas las heredades que para mis hijas son y que con esa noticia vuelvas al Campeador.”
Félez Muñoz le contesta: “Con alma y con corazón.”
El buen Minaya Álvar Fáñez ante Mío Cid paró:
“Mío Cid, volvamos ya a Valencia la mayor, que si así nos lo permite Nuestro Padre y Creador un día iremos a verlas a esas tierras de Carrión.”
“A Dios os encomendamos, doña Elvira y doña Sol; portáos como sabéis que a mí me gusta las dos.”
Allí añadieron los yernos:. “Ojalá lo quiera Dios.”
Grandes sentimientos hubo en esa separación:
el padre con las dos hijas lloraba de corazón, igual hacen los vasallos de Mío Cid Campeador.