Cantar de mío Cid
Cantar de mío Cid Los cien castellanos llegan a Cardeña y se hacen vasallos del Cid.
Éste dispone seguir su camino por la mañana.
Los maitines en Cardeña.
Oración de Jimena.
Adiós del Cid a su familia.
Últimos encargos al abad de Cardeña.
El Cid camina al destierro; hace noche después de pasar el Duero.
Cuando supo que venían Mío Cid el de Vivar
y que su compaña crece, con que más fuerza tendrá, aprisa monta a caballo, y a recibirlos se va.
¡Cómo se sonríe el Cid cuando ya a su vista están!
Van acercándose todos para su mano besar.
Habló entonces Mío Cid con palabras de verdad:
“Yo ruego a nuestro Señor y Padre Espiritual que a los que por mí dejáis vuestra casa y heredad antes de morir os pueda con otros bienes pagar, que lo que perdéis, doblado os lo pudierais cobrar”.
Muy contento estaba el Cid porque se le juntan más y muy contentos los hombres que al destierro con él van.
Del plazo de nueve días seis están pasados ya
y nada más que tres días les quedaban por pasar.
Mandado tenía el rey a Mío Cid vigilar,