Cantares de Ise
Cantares de Ise sin dobles intentos.
50. Flor del cerezo caída
Una vez un hombre, aborreciendo a la que le aborrecía, le dijo:
Apila cien huevos
uno sobre otro…
Pues aunque puedas,
¿a quien no me quiere
voy a querer yo?
Ella le contestó:
El rocío a veces,
cuando se evapora,
deja una gota.
Pues ni el rastro espero
yo de tu persona.
Él le dijo:
¿Resistirá al viento
la flor del cerezo
por más de un año?
Yo lo creería,
y a ti no te creo.
Ella:
Números no escribas
en agua que pasa,
que duran poco.{*}
¿Cómo voy yo a amar
