Cantares de Ise
Cantares de Ise 65. Exorcismos
Antiguamente había una mujer que era la consorte del Emperador, y se le había permitido vestir kimono bermejo, color prohibido para los demás nobles. Ella era prima de la madre de este emperador. Había también un noble, relativamente joven, de la casa de los Ariuara, que servía en la Sala Imperial de Audiencias, y que tenía relaciones con esta mujer. Lo que es más, una vez entró él en la Sala de Audiencias, y viéndola a ella en su sitial entre las demás damas, se acercó a ella enfrente de todos y se puso a hablarle. Ella le dijo: «Eres horrible. Vas a causar mi perdición. Déjame en paz.» Él le contestó:
Las formalidades
tienen menos fuerza
que mi querer.
Con que yo te vea,
¡venga lo que venga!
Ella se retiró inmediatamente a su aposento, pero él enfrente de todos salió tras ella.
