Corridos zapatistas
Corridos zapatistas Señores, voy a cantar
Un horrible sucedido,
Que pocos habrán sabido
Y muchos han de ignorar.
En Cuautla, Morelos, hubo
Un hombre muy singular,
Que bajo su mando tuvo
A las gentes del lugar.
Fue amado por los vecinos
Fue tenido como jefe
Y no hay uno que se deje
Quitarlo de sus caminos.
Justo es que lo diga ya
Hablándoles, pues, en plata,
Era Emiliano Zapata
Muy querido por allá.
Su fama (triste, por cierto),
Las Américas cruzó
Y el mundo se sorprendió
Al saberse que fue muerto.
Las ardillas y las tuzas,
las liebres y hasta el tejón;
sus trampas y escaramuzas
era su mejor lección.
Que lo digan los vecinos
que nunca le alzaban pelos
