Cuentos de hadas Rusos
Cuentos de hadas Rusos Basilio sacó la carta y se la alargó. Los viejos soplaron sobre la carta y dijeron:
- Ahora ya puedes ir a entregar la carta a la mujer de Marco el Rico. Dios no te ha desamparado.
Basilio llegó a casa de Marco el Rico y entregó la carta a la mujer de éste. La mujer leyó la carta de Marco, y llamó a su hija, porque no podía dar crédito a sus ojos; pero no podía estar más claro lo que decía la carta: "Mujer, al día siguiente de recibir esta carta, casa a mi hija Anastasia con el dador, y haz lo que te ordeno sin falta, si no quieres tener que responderme de ello". Anastasia miró a Basilio y Basilio no apartaba la vista de ella. Vistieron al joven con los más ricos atavíos y al día siguiente se celebró su casamiento con Anastasia.
Marco el Rico llegó de su viaje por el mar y su mujer con su hija y su yerno salieron a recibirle al muelle. Marco al ver a Basilio se indignó arrebatadamente contra su mujer y la increpó de esta manera:
- ¿Cómo te has atrevido a casar a nuestra hija sin mi consentimiento?
Pero la mujer contestó:
- ¡No me he atrevido a desobedecer tu severa orden!