Cuentos de hadas Rusos
Cuentos de hadas Rusos Una vez vivÃa en una aldea un pobre campesino llamado Tomás Berennikov, muy suelto de lengua y fanfarrón como nadie; a feo no todos le ganaban y en cuanto a trabajador, nadie tenÃa que envidiarle. Un dÃa fue al campo a labrar, pero el trabajo era duro y su yegua, floja y escuálida, apenas podÃa con el arado. El labrador se desanimó y fue a sentarse a una piedra para dar rienda suelta a sus tristes pesares. Inmediatamente acudieron verdaderos enjambres de tábanos y mosquitos que volaron como una nube sobre su infeliz jamelgo acribillándolo a picaduras. Tomás cogió un haz de ramas secas y lo sacudió contra su pobre bestia para librarla de aquellos insectos que se la comÃan viva. Los tábanos y los mosquitos cayeron en gran número. Tomás quiso saber a cuántos habÃa matado y contó ocho tábanos, pero no pudo contar los mosquitos. Puso una cara de satisfacción y se dijo:
"¡Acabo de hacer algo grande! ¡He matado ocho tábanos de un solo golpe y los mosquitos son incontables! ¿Quién dirá que no soy un gran guerrero? ¿Que no soy un héroe? No aro más en el campo. Lucharé. ¡Soy un héroe y como tal buscaré fortuna!"
Arrojó la hoz, se ciñó la alforja y colgó de su cinto la guadaña, y de esta guisa, montó su escuálida yegua y salió por el mundo en busca de aventuras.