Cuentos de hadas Rusos
Cuentos de hadas Rusos Tomás que estaba acostado de un lado, ni siquiera se volvió para decir:
- ¿Os figuráis que yo puedo ir a golpes con esa gentuza, que voy a manchar mis heroicas manos con semejante porquerÃa? ¡Nunca! Ve tú, Alesha Popovich, y enséñales nuestro estilo en la pelea, y yo miraré desde aquà y veré si tienes el valor que aparentas.
Alesha cayó como un huracán sobre las huestes del Zar, blandiendo la maza y gritando con su voz de clarÃn entre el retronar de su armadura:
- ¡Os mataré y os despedazaré a todos sin piedad!
Empezó a derribar jinetes a mazazos y los capitanes advirtieron enseguida que todos volvÃan grupas ante aquel guerrero, e impotentes para impedirlo, mandaron tocar retirada y buscaron refugio en la ciudad, para dirigir luego al vencedor el siguiente mensaje: "Dinos, poderoso e invencible campeón, cómo hemos de llamarte y dinos también el nombre de tu padre para que podamos honrarlo. ¿Qué tributo exiges de nosotros para que no nos molestes más y dejes en paz nuestra tierra?"
- ¡No es a mà a quien debéis rendir tributo! contestó Alesha.- No soy más que un subordinado. Hago lo que me manda mi hermano mayor, el famoso campeón Tomás Berennikov. Con él habéis de tratar. Os perdonará si quiere, pero si no, arrasará vuestro reino y os someterá a cautiverio.