Cuentos de hadas Rusos
Cuentos de hadas Rusos La madre les dio los cincuenta rublos, veinticinco para cada uno, y les dijo:
- Atendedme, hijos míos: cuando vayáis a la feria saludad a todos los que encontréis.
- Así lo haremos, querida madre.
Los dos hermanos se encaminaron a la ciudad y se dirigieron a la feria de caballos. Vieron muchos caballos, pero no eligieron ninguno, porque no eran bastante buenas cabalgaduras para los buenos hermanos. Y uno de estos dijo al otro:
- Vamos al otro extremo de la plaza. Mira cómo corre allí la gente. Algo extraordinario ocurre.
Se acercaron al grupo alborotado y vieron allí dos yeguas atadas a un recio poste, una con seis cadenas y otra con doce cadenas. Las caballerías tascaban el freno y hacían saltar las piedras con sus patas. Nadie se les podía acercar.
- ¿Cuánto valen esas dos yeguas? - preguntó Iván, el hijo del soldado, al amo.
- No metas las narices en este quiso, amigo. Esas yeguas no son para gente de tu ralea. No preguntes más acerca de ellas.
- ¿Cómo sabes quién soy? Tal Vez pueda comprarlas, pero antes quiero mirarles los dientes.
- ¡Mira por tu cabeza! -replicó el amo de las caballerías.