Cuentos de hadas Rusos
Cuentos de hadas Rusos - ¡Adiós, hermosa doncella; adiós, amada mÃa! ¡Ya no me verás más en tu aposento! Búscame en la tierra de Tres Veces Nueve, en el imperio de Tres Veces Diez. ¡El camino es largo, gastarás zapatos de hierro, romperás a pedazos un cayado de acero, consumirás riñones de piedra, antes que llegues a encontrarme, buena doncella!
Y en aquella misma hora, un sueño profundo abatÃa a la doncella, que oÃa durmiendo estas palabras y no podÃa despertar. Se despertó por la mañana y ¡cuál no serÃa su sorpresa al ver la ventana erizada de vidrios y cuchillos y con manchas de sangre! Pálida y desconsolada se retorció las manos exclamando:
- ¡Oh, desgracia la mÃa! ¡Han querido matar a mi amado!.
Y sin perder tiempo, se arregló y partió en busca de su amado novio blanco, Fenist, el halcón radiante. La doncella anduvo sin parar, cruzando espesos bosques, espantosos páramos, áridos desiertos, hasta que por fin llegó a una choza desvencijada. Llamó a la ventana y dijo:
- ¡Quienquiera que aquà habite, ruégole que dé albergue por esta noche a una pobre doncella!
Una vieja apareció en la puerta:
- ¡Perdona, hermosa doncella! ¿Adónde vas, palomita?