Cuentos de hadas Rusos
Cuentos de hadas Rusos - ¡Oh, amado de mis anhelos! -dijo la hermosa doncella.- Soy yo, que he venido de muy lejos. He gastado zapatos de hierro, he roto cayados de acero, he consumidos riñones de piedra y te he buscado por todas partes, amado mÃo. ¡Este es el segundo dÃa que lloro a tu lado y tú no despertabas ni contestabas mis palabras!
Sólo entonces reconoció Fenist, el halcón radiante, a su amada y experimentó una alegrÃa inefable. La doncella le contó cuanto habÃa sucedido, la envidia que le tenÃan sus hermanas, lo mucho que habÃa andado y cómo su prometida lo habÃa cambiado por regalos. Fenist se prendó de ella con más ardor que antes, la besó en los labios de miel y ordenó que echasen al vuelo las campanas y que se reuniesen los boyardos, los prÃncipes y la gente de todas las condiciones sociales en la plaza del mercado. Y él les preguntó:
- Decidme, buena gente, y contestadme conforme a vuestro buen sentido: ¿qué novia he de tomar por esposa para compartir con ella las penas de la vida, la que me vendió o la que volvió a buscarme?
Y el pueblo sentenció por unanimidad:
- ¡La que volvió a buscarte!