Cuentos de hadas Rusos
Cuentos de hadas Rusos Vivía en cierto tiempo un comerciante que tenía dos hijos: Dimitri e Iván. Una vez les dio los buenos noches y los mandó a dormir diciendo:
- Hijos, mañana me diréis lo que hayáis soñado, y el que me oculte su sueño no espere nada bueno.
Al día siguiente, el hijo mayor fue a ver a su padre y le dijo:
- He soñado, padre, que mi hermano Iván subía al cielo arrebatado por veinte águilas.
- Está bien -contestó el padre,- y, tú, Iván, ¿qué has soñado?
- Una cosa tan insensata, padre, que es imposible explicarla.
- ¿Qué quieres decir? ¡Habla!
- No, no quiero hablar.
El padre se indignó y resolvió castigar a su hijo por desobediente. Llamó a los criados y les ordenó que se llevasen a Iván, lo desnudasen y atasen a un poste en la encrucijada. Dicho y hecho. Los criados cogieron a Iván y se lo llevaron muy lejos, a un lugar donde se cruzaban siete caminos, lo ataron de pies y manos al poste y lo abandonaron a su suerte. El pobre muchacho lo pasó muy mal. El sol lo achicharraba, los mosquitos y las moscas le chupaban la sangre, el hambre y la sed lo atormentaban.