Cuentos de hadas Rusos
Cuentos de hadas Rusos - Entonces iremos juntos.
Y siguieron juntos, el molinero en su birlocha tirado por un caballo castaño y gordo, el huérfano en su carrito tirado por una yegua torda y trasijada. Se detuvieron en campo raso para pasar allí la noche, desengancharon las bestias y los hombres se echaron a dormir. Y sucedió que aquella misma noche, a la yegua le nació un potrillo. El rico molinero se despertó antes que el huérfano, vio el potrillo y lo puso al lado de su yegua castaña. Cuando despertó el huérfano, empezaron a discutir.
- No es tuyo, sino mío -decía el codicioso molinero,- porque tu yegua lo ha dejado debajo de mi castaño.
Siguieron discutiendo hasta que resolvieron llevar el asunto a los tribunales y al llegar a la ciudad se dirigieron al palacio de justicia. Pero el juez les dijo:
- Es costumbre en esta ciudad que cuando alguien quiere resolver un asunto ante los tribunales de justicia, ha de adivinar primero cuatro acertijos. A ver decidme: ¿cuál es la cosa más fuerte y más ligera del mundo; cuál es la cosa más pingüe de este mundo; y cuál es la cosa más blanda y la cosa más dulce de este mundo?
El juez les dio tres días para pensar y dijo:
- Si adivináis mis acertijos seré juez entre vosotros según la ley: de lo contrario no os ofendáis si os mando a freír espárragos.