Dhammapada
Dhammapada 49
Asà como la abeja recoge la esencia de una flor y se marcha volando sin destruir su belleza y su perfume, asà también debe pasar el sabio por esta vida.
50
No pienses en las faltas de los demás, en lo que han hecho o dejado de hacer, sino en tus pecados, en lo que has hecho o has dejado de hacer.
51, 52
Como una flor que parece hermosa y tiene color, pero carece de perfume, asà son las infructuosas palabras de quien las pronuncia, pero no las plasma en acciones.
Y como una flor hermosa que tiene color y también perfume son las hermosas y fructÃferas palabras de quien habla y las plasma en acciones.
53
Asà como con un gran montón de flores se pueden hacer muchas guirnaldas y coronas, asà también un mortal puede hacer mucho bien en esta vida.
54, 55
El perfume de las flores no se esparce contra el viento, ni siquiera el perfume del sándalo, la adelfa o el jazmÃn, pero el perfume de la virtud viaja contra el viento y llega hasta los confines del mundo.
Existe el perfume del sándalo, la adelfa, el loto azul y el jazmÃn, pero el perfume de la virtud supera el de esas flores.