Dhammapada
Dhammapada De la concupiscencia nace el sufrimiento y también el miedo. Si un hombre está libre de concupiscencia, lo está también de miedo y de sufrimiento.
216
Del deseo vehemente nace el sufrimiento y también el miedo. Si un hombre está libre de ese deseo, lo está también de miedo y de sufrimiento.
217
El mundo ama al hombre virtuoso y con visión, que sigue el dhamma, la senda de la perfección, cuyas palabras son veraces y hace lo que debe.
218
Y el hombre cuyo pensamiento, henchido de determinación, anhela el infinito nirvana y está libre de placeres sensuales recibe el nombre de uddham-soto, «el que remonta la corriente», pues contra la corriente de las pasiones y la vida mundana se dirige al gozo del infinito.
219, 220
Asà como un hombre que ha permanecido mucho tiempo lejos es recibido por sus familiares y amigos con alegrÃa al regresar a salvo, asà también las buenas obras de un hombre en su vida le dan la bienvenida en otra vida, con la alegrÃa de quien se reúne con un amigo que regresa.
â–º