Dhammapada
Dhammapada 227-230
Ésta es una máxima antigua, Atula, no es de nuestra época: «Culpan al hombre que guarda silencio, culpan al hombre que habla demasiado y culpan al hombre que habla demasiado poco». Ningún hombre puede librarse de culpa en este mundo.
Nunca hubo ni habrá ni hay ahora un hombre al que los hombres culpen siempre o un hombre al que siempre elogien.
Pero ¿quién osaría culpar al hombre a quien los sabios elogian día tras día, cuya vida es pura y rebosante de luz, henchida de virtud y sabiduría, y que es puro como una pura moneda de oro del río Jambu? Incluso los dioses elogian a ese hombre, incluso Brahma el Creador lo elogia.
231-234
Vigila la ira del cuerpo: domínalo. No hieras a nadie con el cuerpo y utilízalo bien.
Vigila la ira de las palabras: domínalas. No hieras con las palabras y utilízalas bien.
Vigila la ira mental: domínala. No hieras con ella y utilízala bien.
Hay hombres sabios y firmes que dominan su cuerpo, sus palabras y sus pensamientos. Son los hombres que ejercen un dominio supremo de sí mismos.
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