Dhammapada
Dhammapada Pues la muerte se lleva al hombre satisfecho con sus hijos y sus rebaños, como un torrente se lleva por delante una aldea dormida.
288, 289
Ni el padre ni los hijos ni los parientes pueden detener al rey de la muerte. Cuando llega con toda su fuerza, los parientes de un hombre no pueden salvarlo.
Un hombre virtuoso y sabio entiende lo que eso significa y se apresura a abrir una senda que conduzca al nirvana.
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