Dhammapada
Dhammapada Asà como un manojo de la hierba kusa corta la mano de quien no lo toma con destreza, asà también la vida de un monje, si no es correcta, no hará otra cosa que conducirlo al Infierno.
Pues, cuando los actos de devoción se realizan descuidadamente, se transgreden los votos y la vida devota no es pura, no pueden dar buenos frutos.
Cuando un hombre tiene algo que hacer, debe hacerlo con todo su tesón. Un peregrino irreflexivo no hace otra cosa que levantar polvo por el camino: el de los deseos peligrosos.
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Más vale no hacer nada que obrar mal, pues las malas acciones acarrean una intensa aflicción. AsÃ, pues, haz lo que debes, ya que las buenas acciones nunca engendran dolor.
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Como una ciudad fronteriza bien protegida por dentro y por fuera, asà debe un hombre protegerse de sà mismo y no dejar pasar ni un momento sumido en negligencia. Quienes dejan pasar su vida negligentemente al final han de sufrir en el Infierno.
316, 317
Quienes se avergüenzan, cuando no tienen motivos para ello, y no lo hacen, cuando sà que los tienen, son hombres muy errados y siguen el camino de la perdición.