El carnicero de Sarospatak
El carnicero de Sarospatak Jochim Blumendorf salió con la rapidez que sus años le permitÃan de su oficina teniendo en sus manos «The Daily Mirror». La tapa del mismo mostraba una foto de Martin Bormann en sus tiempos de juventud y un subtÃtulo que indicaba su presencia en Argentina, con el sensacionalismo que caracterizaba a esta publicación. Le gritó a su secretaria que lo miraba sorprendido:
—¡Ya necesito que se comunique con nuestra gente en Argentina y que me envÃen el periódico local en el cual salió este reportaje! Asimismo, por favor, comunÃqueme a Tel-Aviv, ¡necesito hablar con Ariel de manera urgente!
—Señor Blumendorf, nuestra gente de Argentina hace dÃas que está tratando de hablar con usted, repetidamente se lo comuniqué y espero recuerde que me indicó que los llamarÃa más tarde. De todas maneras, hemos recibido esta mañana una encomienda desde Buenos Aires, ya se la llevo apenas la ubique.
—OK, gracias. UbÃquela rápido, la espero en mi oficina.
La comunicación con Tel-Aviv se estableció más rápidamente que la aparición del diario «Estrella Azul» de Buenos Aires, el cual fue entregado a Blumendorf cuando mediaba su charla con Ariel Sharon, quien hasta hacÃa pocos meses habÃa sido Ministro de Defensa de Israel y con quien mantenÃa una estrecha relación.
