El carnicero de Sarospatak
El carnicero de Sarospatak Por la mañana Pilar, su amante, regresó a la casa de Guillermo conduciendo su Mercedes Benz. Ingresó con su llave y el personal de servicio le ofreció un desayuno que aceptó con gusto. Al rato bajó de sus aposentos ubicados en el piso superior Guillermo, bañado, perfumado y de muy buen semblante. Se saludaron cariñosamente y juntos desayunaron leyendo los diarios del día sábado. Las tapas de los mismos reflejaban en todos los casos el caso Blumendorf, haciendo referencia a la desafortunada conferencia de prensa. Los diarios de izquierda despedazaron a Blumendorf, al Estado de Israel y al Likud, ensalzando la figura de Lea y publicando como contraparte, notas acerca de las atrocidades cometidas por las SS en particular y los alemanes en general. Los diarios conservadores, intentaban justificar a un anciano Blumendorf, destacados periodistas hacían un esfuerzo sobrehumano para demostrar la mentira de la colaboración de pre-guerra de alemanes y sionistas, y ponían a la luz los antecedentes terroristas de Lea Rubín. Los diarios pro gubernamentales en cambio, titularon en letras tamaño molde acerca de la «desordenada conferencia de prensa» pero como era costumbre con los radicales, su análisis no pasó de tibias notas, analizando la brillante carrera de Blumendorf en defensa de «la Democracia y los Derechos Humanos».
