El libro egipcio de los muertos
El libro egipcio de los muertos que resplandeces como Oro puro
en tu Disco solar,
que asciendes por sobre el Horizonte
y navegas por un Cielo de bronce,
¡Tú, inigualable, único entre los dioses!
El Cielo sostenido por los Pilares del dios Shu,
tú lo recorres en toda su extensión…
Un hálito de Fuego emerge de tu Boca
y tus gloriosos EspÃritus alumbran las dos Tierras…
¡Oh Ra! ¡Presérvame de ese demonio!
Que tiene su faz oculta tras un velo
(Los Brazos de la Balanza son tus dos cejas,
cuando en la Noche fatal
mis pecados antes de ser destruidos
serán computados.)
¡Presérvame de esos EspÃritus-Guardianes
provistos de largos cuchillos
y cuyos dedos hacen tanto mal!
Yo sé: la mortandad de los servidores de Osiris es su placer…
¡Que carezcan de fuerza para conmigo!
¡Que no me lleven hacia sus calderas!,
pues yo sé vuestros nombres, ¡oh dioses!,
como sé quién es el Ser divino
oculto en los dominios de Osiris,
cuyo Ojo