Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —«¡Hijos de puta, ladrones villanos, no matéis al mejor caballero del mundo, pues es mi señor Galván, el sobrino del rey Arturo, y si muere, todos vosotros estaréis perdidos y seréis colgados en horcas!». Golpea a uno bajo la gola, con tanta fuerza que lo derriba muerto. Los demás, que han oído quién es, escapan para ponerse a salvo, unos en la torre, y otros bajando hacia el río. Desmonta el criado y le entrega a mi señor Galván el caballo, que se sube en él de inmediato; el criado toma el del herido, monta y va tras él, que está persiguiendo con dureza a los villanos. Cuando el caballero herido se entera de que es mi señor Galván, se siente muy aliviado. En ese momento, llega uno de los servidores y le entrega a mi señor Galván las llaves del castillo, diciéndole: «Señor, sed bienvenido; ya no tenéis que guardaros de nosotros, a partir de ahora, ya que sois mi señor Galván». Los demás se acercan, se quitan los bacines y dejan las armas; tres de ellos estaban muy heridos y uno había muerto, por la lanzada del criado. Lo acompañan al castillo, con el caballero herido. El criado se despide de mi señor Galván, que le regala el caballo y la lanza y el escudo del caballero herido; luego, le dice y conjura, si quiere tener algún bien de su parte, que nadie sepa su nombre y que no se lo diga a nadie que lo pregunte, si antes no promete que es caballero de la Mesa Redonda o caballero de la reina Ginebra: le decía esto porque deseaba que Héctor lo encontrara lo antes posible.